
CUARTA CINTA: DONDE LA EXPLICACION DEL SIMULTANEO CRECIMIENTO DE LOS "7 DRAGONES ASIATICOS" Y DEL NUMERO DE POBRES EN EL MUNDO NOS LLEVA AL ENGANCHE DEL "PROBLEMA VASCO" CON EL CAPITALISMO HISTORICO
La específica estructura de la economía-mundo
capitalista configurada en centro, semiperiferia, periferia y
arena exterior y su peculiar dinámica de cambio de los
paises que desempeñan esos diversos papeles. Que es la
clave del "problema español" que padecemos los
vascos.
Perdóname la cantidad de veces que me repito al decir que
es muy importante entender esto o lo otro o lo de más allá.
Intento, ya ves que con poco éxito, no caer en la monótona
repetición de esa advertencia que la hace, además
de monótona, inútil porque acabarás por considerarla
una molesta manía mía, un tic. Pero ahora mismo
no tengo más remedio que hacer un enérgico énfasis
en que, como señala el profesor Wallerstein, éstos
son los dos elementos constituyentes fundamentales del sistema
mundial moderno:
"Por una parte la economía-mundo capitalista fué
construida sobre una división del trabajo a nivel mundial
en la que varias zonas de esta economía (lo que hemos llamado
centro, semiperiferia y periferia) tenían asignados papeles
económicos específicos, desarrollando diferentes
estructuras de clase, utilizando consiguientemente diferentes
modos de control de la mano de obra y beneficiándose desigualmente
del funcionamiento del sistema. Por otra parte, la actividad política
se daba primariamente en el marco de Estados que, como consecuencia
de sus diferentes papeles en la economía-mundo, estaban
estructurados de forma diferente, estando más centralizados
los Estados del centro".
Es absolutamente crucial entender que las áreas favorecidas
de la economía-mundo están constituidas por los
que Wallerstein llama Estados del centro, que diferencia
radicalmente de las semiperiferias. El dice que:
"En tales Estados, la creación de un fuerte aparato
de Estado unido a una cultura nacional, fenómeno a menudo
llamado integración, sirve como mecanismo para proteger
las disparidades surgidas en el seno del sistema mundial y como
máscara ideológica justificadora del mantenimiento
de tales disparidades.
Las economías-mundo están divididas, pues, en
Estados del centro y áreas periféricas. No digo
Estados periféricos porque una característica de
las áreas periféricas es que el Estado indígena
es débil, oscilando entre la no existencia (es decir, una
situación colonial) y la existencia con un escaso grado
de autonomía (es decir, una situación neocolonial).
Existen también áreas semiperiféricas
que están entre el centro y la periferia en una serie de
dimensiones, tales como la complejidad de las actividades económicas,
la fuerza del aparato de Estado, la integridad cultural, etc.
Algunas de estas áreas eran áreas centrales en versiones
anteriores de una cierta economía-mundo. Otras eran áreas
periféricas, promocionadas más adelante, por así
decirlo, como resultado de la geopolítica cambiante de
una economía-mundo en expansión.
La semiperiferia, no obstante, no es un artificio de puntos
de corte estadísticos, ni tampoco una categoría
residual. La semiperiferia es un elemento estructural necesario
en una economía-mundo. Estas áreas juegan un papel
paralelo al representado, mutatis mutandis, por los grupos comerciantes
intermedios en un imperio."
Wallerstein distingue aún entre periferia y arena
exterior. Nos dice que: "La periferia de una economía-mundo
es aquel sector geográfico de ella en el cual la producción
es primariamente de bienes de baja categoría (esto es,
de bienes cuya mano de obra es peor remunerada), pero que es parte
integrante del sistema global de la división del trabajo,
dado que las mercancías implicadas son esenciales para
su uso diario. La arena exterior de una economía-mundo
está compuesta por aquellos otros sistemas mundiales con
los que una economía-mundo dada mantiene algún tipo
de relaciones comerciales, basadas parcialemente en el intercambio
de objetos preciosos, lo que a veces se ha llamado `comercios
ricos'."
Conviene que entiendas muy bien la diferencia específica
de la economía-mundo capitalista, la específica
estructura que se deriva de esa diferencia y la peculiar dinámica
de esa estructura. Y conviene que lo entiendas muy bien porque
esos tres son asuntos estratégicos para poder comprender
lo que nos ha pasado en el Sur de Euskal Herria en los últimos
ciento sesenta años y lo que nos está pasando ahora.
Punto uno: la diferencia específica de la economía-mundo
europea capitalista respecto de las demás economías-mundo
consiste en que no llegó a convertirse en un imperio. Punto
dos: la específica estructura que se derivó
de ese hecho la configura en tres áreas con funciones distintas:
centro, semiperiferia y periferia.
Y, lo que nos ha afectado decisivamente a los vascos, punto
tres: la peculiar dinámica de esa estructura supone
que hay estados que cambian de área. Que suben
a ser semiperiferia después de haber sido periferia como
es el caso de Suecia en el siglo XVII, el de Prusia y las colonias
inglesas -los futuros Estados Unidos- en el siglo XVIII o el de
Corea del Sur a finales del siglo XX. Hay también casos
de Estados que incluso suben a ser Estado del centro después
de haber sido semiperiferia: por ejemplo Estados Unidos y Alemania
en el último tercio del siglo XIX.
LO MISMO QUE HAY ESTADOS QUE BAJAN A SER SEMIPERIFERIA:
POR EJEMPLO ESPAÑA QUE EMPIEZA A CAER EN ESA CONDICIÓN
EN EL ÚLTIMO DECENIO DEL SIGLO XVI Y ACABA LA CAÍDA
EN EL XVII,
que es el siglo en el que también se hace evidente esa
caída para los casos de Portugal y el Norte de Italia.
HAY, EN FIN, INCLUSO CASOS DE ESTADOS QUE BAJAN A SER
PERIFERIA DESPUÉS DE HABER SIDO SEMIPERIFERIA, COMO LE
SUCEDIÓ A ESPAÑA EN EL SIGLO XIX.
El hecho crucial de que la economía-mundo no llegara a
ser un imperio y la peculiar dinámica de la misma con las
subidas y bajadas de los estados a lo largo de la jerarquía
son fenómenos que nos afectan decisivamente a tí
y a mí. Porque afectan decisivamente al Sur de Euskal
Herria. Porque afectan a la generación del problema
español que todavía padecemos (y que los españoles
se empeñan en llamar problema vasco).
Verás. Sucede que fue un rey español el que hizo el más fuerte intento realizado para convertir la economía-mundo europea capitalista en un imperio. Wallerstein ha analizado el intento, fracasado, del nieto de los Reyes Católicos. Carlos I de España y V de Alemania no consiguió convertir la economía-mundo europea capitalista en un imperio político siendo la bancarrota española de 1557 el punto que evidenció ese fracaso. Después de ese fracaso cuajó el nuevo sistema mundial. Wallerstein señala al respecto que: "El nuevo sistema iba a ser el único que ha predominado desde entonces, una economía-mundo capitalista en la que los Estados del centro iban a quedar entrelazados en una situación constante de tensión económica y militar, compitiendo por el privilegio de explotar a las áreas periféricas (y debilitar sus aparatos de Estado), y permitiendo a ciertas entidades jugar un papel intermediario especializado como potencias semiperiféricas".
Y sucede además que España es un ejemplo muy
claro de cómo un Estado puede bajar y subir a lo largo
del tiempo por esa escala de categorías de las distintas
áreas geográficas de la economía-mundo.
Al analizar "el fracaso del imperio", el fracaso
del intento de Carlos V de convertir en el siglo XVI la economía-mundo
europea en un imperio político español, Wallerstein
señala que:
"España no se convirtió en el primer poder
de Europa. Por el contrario estaba destinada a ser primero semiperiférica
y después periférica, hasta que en el siglo XX intentara
lentamente volver a ascender. Tampoco había declinado España
sola. Había arrastrado en su caída todas aquellas
partes de Europa que habían estado aliadas a su ascenso:
el norte de Italia, la Alemania del sur, Amberes, Cracovia, Portugal.
Con la excepción de Portugal, todas eran esencialmente
ciudades-Estado, sirviendo al imperio de los Habsburgo (y español),
así como a la economía-mundo como un todo".
Y analizando el siglo XVII Wallerstein explica que, durante ese
siglo:
"España se convirtió todo lo más
en una correa de transmisión bastante pasiva entre los
países del centro y las colonias española. España
importaba de los países del centro tejidos y pescado seco
procedente de Terranova, consumiéndolos en España
o, cuando no era totalmente soslayada por el comercio de contrabando,
exportándolos a las colonias. España pagaba en parte
en exportaciones de materias primas de la península, en
tintes de las colonias y sobre todo, en oro y plata americanos."